El origen del mundo según las diferentes religiones
De las distintas religiones, los seres humanos esperan la respuesta a los enigmas de su existencia: la naturaleza humana, el sentido y propósito de su vida, el bien y el pecado, la causa y el fin del dolor, el camino a la felicidad , la muerte y el misterio que envuelve su origen y su destino. Siendo tan comunes algunos de sus propósitos, las teorías acerca de la creación del universo y del hombre son bastante dispares entre ellas. Aquí os ofrecemos las teorías sobre el origen del universo de las religiones más destacadas de la historia de la humanidad.
Religión sumeria
Los sumerios sostienen la tesis creacionista, o sea que el cuerpo humano (sin contar la esencia) es creado a imagen y semejanza de dios creador, Pleyadeanos, por medio de ingeniería genética, utilizando modelos ya existentes como los Neandertales que a su vez fueron creados por los Sirianos, y estos fueron creados por los seres de Vega, seres de Luz, líquido esencial. Este hombre es el llamado “Adán”. Del que se deriva toda la especie humana.
Religión hindú
Brahma, cuya figura a veces se asocia a la de Prajapati, es considerado el creador. De su cuerpo surgió una joven de la cual se enamoró y con quien tuvo un hijo, Manu, el primer hombre. Esta divinidad suele ser representada con mil caras, recordando cómo, prendado de su hija amante, la seguía con su mirada. La duración del universo se cuenta según la duración de la vida de Brahma, cada día de su existencia equivale a un año de la de los hombres; en este período, el dios crea el universo durante el día y lo desintegra por la noche. Con el tiempo, su prestigio cedió ante el de Visnú y Siva.
Religión egipcia
En el principio sólo existía un océano infinito, Nun, que contenía todos los elementos del Universo. No existían ni el Cielo ni la Tierra, y los hombres aún no habían nacido. No había vida ni muerte. El espíritu del mundo se hallaba disperso en el caos, hasta que tomando conciencia se llamó a sí mismo; así nació el dios Ra. Ra estaba solo; creó de su aliento al aire, Shu, y de su saliva a la humedad, Tefnut, y los mandó a vivir al otro lado de Nun. Después hizo emerger una isla donde poder descansar; la llamó Egipto.
Y como surgíó de las aguas, viviría gracias al agua; así nació el Nilo. Ra fue creando a las plantas y los animales a partir de Nun. Entretanto, Shu y Tefnut tuvieron dos hijos, a los que llamaron Geb (Tierra) y Nut (Cielo). Geb y Nut se casaron; así, el cielo yacía sobre la tierra, copulando con ella. Shu, celoso, los maldijo y los separó sosteniendo al cielo sobre su cabeza, y sujetando a la tierra con sus pies; aún así, no pudo evitar que Nun tuviera hijas, las estrellas. Ra había enviado a uno de sus ojos a buscar a Shu y Tefnut.
Pero cuando regresó, otro ojo había ocupado su lugar. El primer ojo comenzó a llorar, hasta que Ra lo colocó en su frente, creando así al Sol. De las lágrimas del primer ojo nacieron los hombres y las mujeres, que habitaron en Egipto. Y todas las mañanas, Ra recorría el cielo el cielo en una barca que flotaba sobre Nun, transportando así al Sol. Cada noche, Nut se lo tragaba, y Ra continuaba su viaje por el Infierno; si lo atravesaba, volvía a nacer de Nut, dando origen a un nuevo día.
Religión judía
Según las creencias judías, Dios creó el mundo hace unos seis mil años y lo pobló de personas que a lo largo de la historia se han multiplicado hasta habitar todos los confines de la tierra. Con el tiempo muchos de los descendientes de Adán se apartaron de Dios y en numerosas ocasiones éste tuvo que enviar a profetas para advertir a su pueblo que volvieran a sus enseñanzas.
Y cuando los profetas no eran escuchados, Dios enviaba serafines, querubines y otros tipos de ángeles para ejecutar los castigos a los que los idólatras y herejes se hacían acreedores. Durante siglos sólo unos pocos de los descendientes de Adán fueron fieles a Dios y éste hizo un pacto con ellos, entregarles una tierra en la que vivirían por siempre libres de toda opresión e injusticia.

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